19 AÑOS DE PRISIÓN AL TÍO DE WANDA NARA

Publicada por el 8 agosto, a las 21:54 PM Imprimir

El Tribunal Oral Criminal N°3 de San Isidro, presidido por el juez Maximiliano Savarino, condenó a carlos Colosimo a la pena de 19 años de cárcel por abusar de cuatro niñas.

El juicio había comenzado el 8 de julio pasado. El abogado de las victimas Hilario Lagos, por parte de sus clientes, pidió 15 años de prisión para Colosimo; la fiscal Laura Zyszeskind pidió 25 para las cuatro víctimas en total.

La primera señal llegó en agosto de 2015, luego de una clase de educación cívica en el colegio Nuestra Señora del Refugio de Boulogne. N., de apenas once años, se había sentado en su silla en el aula para oír sobre los derechos de los niños, sobre abusos sexuales y límites. La niña no pudo soportarlo y corrió hacia un pasillo, llorando.

Una preceptora la vio deshecha en el suelo, con una evidente crisis nerviosa y le preguntó qué pasaba. Allí, la niña le dijo a esa preceptora todo lo que no les había dicho a sus padres durante meses. Carlos Colosimo, alias “Cachi”, fisicoculturista y personal trainer, padre de una de sus amigas y compañeras de clase, tío de Zaira y Wanda Nara, había abusado de ella y en más de una ocasión.

No fue la única; al menos otras tres menores relataron haber sufrido las mismas vejaciones, que habrían ocurrido en la casa de Colosimo en Boulogne y en un pequeño barco que el fisicoculturista amarraba en San Fernando. Eran toqueteos, intentos de penetración.

Así comenzaron las cámaras Gesell a las menores, la casa de Colosimo fue allanada. El fisicoculturista fue finalmente detenido frente a su propia hija a metros de la puerta de la escuela, para ser procesado con prisión preventiva y enviado a un penal en José León Suárez donde los otros presos lo deliraban por ser tío de Wanda y Zaira mientras le pedían cigarrillos y zapatillas. Hoy, dos años después, la madre de N. suspira del otro lado del teléfono: “Finalmente se hizo justici

“Las cámaras Gesell y los testimonios de los padres fueron decisivos”, asegura Lagos. La fiscal y luego el Tribunal las valoraron particularmente; no había áreas grises ni fisuras, las fechas coincidían en todos los testimonios así como las características de los ataques. “Yo me senté ante el Tribunal y conté todo tal cual fue. Junto con mi marido fuimos los primeros testigos”, dice la madre de N.

Pirulo

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